En estos tiempos agitados de pandemia, de reclusión, de irritación, de críticas airadas, de protestas en USA y en el resto del mundo ya que la discriminación racial sigue siendo una constante, en prácticamente todos los lugares del mundo, en mayor o menor grado, yo he decidido acordarme de ella.
El domingo es el Día del Señor en muchos lugares del mundo, sea el señor que sea, que en eso no entro, cada cual es libre de creer en el o los dioses que desee, o en ninguno, o en todos, porque la libertad religiosa significa eso, aunque haya mucha gente que no lo entienda y/o no lo respete.
En fin, a mi me gusta mucho entrar en los lugares de culto (en los que me dejan) cuando visito otras ciudades o países. Me parecen lugares íntimos y acogedores, donde las personas tienen momentos de paz y silencio, de reflexión, de disfrutar del arte, de descansar, tanto física como mentalmente, de reconciliarse con uno mismo.
A veces envidio ese sosiego, que creo apreciar en las personas creyentes, y que a mi me es tan difícil experimentar (no soy para nada sosegada). En esta ocasión, la devota lo es en una iglesia de Cabo Verde, en Praia, capital tanto del país como de la Ilha de Santiago, en la que se encuentra.
01/03/2019
Praia
Ilha de Santiago
Cabo Verde
Para mi, Cabo Verde fue una experiencia muy intensa, en muchos aspectos, aunque no todos de mi agrado, pero de todo se aprende, lo que has de repetir y lo que no. Y a Cabo Verde volveré, sin duda. La lengua, la música, la comida, la gente, "A morabeza", las playas, las aves, el carnaval . . .
Y en lo personal una experiencia intensa, visitar un país donde la diferente eres tú, es algo que deberían hacer todos los supremacistas, esos que se sienten por encima del resto del mundo.
Viajar nos hace felices, y además debería hacernos mejores personas.
Viajar nos hace felices, y además debería hacernos mejores personas.

Contigo aprendí a viajar tranquila, sin miedo... Disfrutando. Diste lo mejor de ti y aun nos faltó por ver y sentir. ¡Gracias Marian!
ResponderEliminarPues si, pero con la tranquilidad con la que nos tomamos las etapas y las vicisitudes, no nos podía cundir más, pero viajar así también tiene mucho encanto, y además te garantizas las ganas y la necesidad de volver por todo lo que te dejas pendiente. Gracias a ti, por tu compañía. Ya sabes que mi Portugal 2019 o era acompañada o no podía ser, así que gracias doblemente.
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