En los alrededores de Braga hay un lugar muy especial, objetivo de peregrinos y turistas, que no deja indiferente a nadie, da igual si eres religioso o no, se trata de Bom Jesus do Monte.
Te puedes dejar impresionar por sus vistas, por su arquitectura, por su templo neoclásico, por su fantástica escalera barroca zigzagueante y llena de simbolismo, por sus fuentes, pero desde luego no dejarás de reparar en sus cuidados y maravillosos jardines.
Te puedes dejar impresionar por sus vistas, por su arquitectura, por su templo neoclásico, por su fantástica escalera barroca zigzagueante y llena de simbolismo, por sus fuentes, pero desde luego no dejarás de reparar en sus cuidados y maravillosos jardines.
La foto está tirada desde la cadera, sin "echarme la cámara a la cara" así que lamento que no sea mejor.
Ellas son sus jardineras, que lo mismo acarrean las herramientas, que airean los terrenos a golpe de azada, que siembran con mimo delicadas flores.
Los parterres, los setos, las flores, nos hablan y lo que nos cuentan es una historia de dedicación y cariño, de esfuerzo y constancia, sólo hay que mirar para darse cuenta. Un par de fotos para que comprobéis que no exagero ni un poquito.



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