Y ella lo tiene claro, pasea ante una valla gris, que esconde un local desmantelado. Con su abrigo azul marino, su falda negra, su bolso negro, sus medias oscuras (aunque estampadas), sus zapatillas planas que le permiten arrastrar sus cansados pies, hasta el fular que se alcanza a vislumbrar es oscuro y triste.
Pero justo antes de salir de casa, pensó:
"Me voy a llevar un paraguas, no vaya a ser que con este tiempo cambiante, me pille una lluvia repentina o me achicharre el sol, que aquí en Lisboa, en primavera, nunca se sabe."
Y cogió su maravilloso paraguas rojo, brillante, alegre, que tamiza una luz preciosa bajo la que da gusto pasear. Cosas de "Lisboa y su luz".
07/05/2017
Lisboa
Lisboa
Portugal

No hay comentarios:
Publicar un comentario